¡Bienvenidos a bordo!

El viaje ha comenzado. Abrimos el Cuaderno de Bitácora por la primera página. En blanco, ningún registro anterior y todo por anotar. ¿Qué nos deparará esta aventura?

Lo primero, fijemos el rumbo: Destino a… ¿Hawai, Bombay, Tombuctú?  ¿Alaska quizás? ¿Qué puerto eliges para desembarcar?

Sobre el mapa trazamos posibles rutas, son varios los caminos a elegir para llegar a un mismo lugar. Me vienen a la mente unas palabras de Walt Disney:

Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana

En el día a día, ¿a qué estás prestando atención? ¿dónde pones tu energía? Recuerda que tienes el poder de decidir qué paso dar. Eres dueño de tus pensamientos y de tus acciones. Según el principio de Pareto, el 20% del esfuerzo es el responsable del 80% del resultado. Esto supone que dedicamos el 80% de nuestra energía a pensamientos y acciones que no nos conducirán al éxito en nuestras metas.

Comienza el viaje del enfoque: cambiemos esa proporción dando coherencia a nuestros actos, alineándolos con nuestro propósito.  ¿Cómo saber si me conduzco hacia el objetivo o voy en otra dirección? La brújula es el SENTIR y el timón lo manejas tú.  Porque somos seres sintientes y con nuestros pensamientos y actos creamos nuestra realidad. Nosotros elegimos.

Durante el trayecto cubriremos varias etapas, en las que encontraremos las mejores herramientas posibles, con una brújula así es difícil errar.

Y volvemos a Walt Disney para cerrar esta primera entrada de Bitácora:

Si lo puedes soñar, lo puedes hacer.

A lo que yo añadiría: Pon el foco, siéntelo y lo harás posible.

¡Feliz travesía!

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